sábado, 26 de marzo de 2011

A todos esos que ...

Hay veces en las que realmente no logro comprender a las personas. Son seres tan extraños y cambiantes, un día son de una manera y al otro son radicalmente opuestos. Actúan de maneras que antes decían estar mal, critican lo que hacen los demás sin darse cuenta que ellos hacen exactamente lo mismo, ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Hablan por hablar y no piensan lo que dicen, y luego se arrepienten, suplican y derraman lágrimas de arrepentimiento... y al día siguiente hacen lo mismo. El ser humano cambia constantemente, y en general el cambio es para mal. Odian y luchan para hacer mal a los demás, sufren y hacen que otros sufran su mismo dolor; son rencorosos y no perdonan a sus semejantes; son egoístas y piensan nada más que en ellos mismo. Todo lo que tocan lo dañan, tratando de cambiarlo, de mejorarlo. Se jactan de sus virtudes y nunca admiten tener defectos, pero son los primeros en resaltar los defectos de las otras personas que los rodean... son intolerante cuando otros se equivocan o hacen las cosas mal, sin embargo, pretenden ser comprendidos y escuchados cuando la cagada se la mandan ellos. Se ponen en una posición de víctima, en la cual el mundo es lo que anda mal, sin considerar que son ellos los que están equivocados, los que están haciendo las cosas mal. 
Lo gracioso es cuando nos toca estar en una posición en donde compartimos algún momento con ese tipo de personas, que creen ser perfectas, que creen tener la única verdad válida, que creen que las cosas deben hacerse como ellos desean y de ningún otro modo. A esa gente que no considera la opinión de los demás, a esas personas que son autoritarias y que están equivocadas les digo que la vida no funciona como creen; que por más que sean personas con mucha experiencia como dicen ser, tienen mucho que aprender. Puedo ser más joven, puedo tener menos experiencia en algunas cosas, pero creo tener la inteligencia suficiente como para saber que no soy perfecta y no pretendo serlo tampoco, aprendo de mis errores y acepto consejos; no me cierro en lo que solamente yo quiero, no me encapricho como una niña de cinco años sin escuchar a los demás. No hago berrinches de ningún tipo porque las cosas no salen como yo quiero, no pretendo imponerle a los demás mi voluntad. Y sí soy una inexperta, pero soy una persona que cree que hay que aprender de los demás para mejorarnos a nosotros mismos, que escuchando a los demás aprendemos  muchas más cosas. A esas personas que fingen delante de los demás ser de una manera, y en verdad son de otra con aquellos seres íntimos les digo que tarde o temprano todo se descubre, en algún momento se mostrarán como realmente son y ahí toda esa fachada que construyeron durante mucho tiempo se destruirá. 
A esas personas a las que les encanta decirle a todo el mundo lo que tienen que hacer, a ellos les digo que se metan en sus vidas y dejen de pretender de manejar a las personas, no somos juguetes a los que mueven a su antojo; no pueden pretender que la gente sea igual a ellos, porque los seres humanos somos todos distintos, actuamos y pensamos de manera diferente. A esos que se enojan porque la gente no es como desearían les digo que son unos ilusos y unos caprichosos, porque no saben nada de la vida si esperan que los demás hagan su voluntad. Así lo único que lograrán es quedarse completamente solos, porque a nadie le gusta que le digan lo que tienen que hacer y mucho menos que se enojen por ello. 
A esa gente intolerante le digo que hay que tomarse la vida con calma, relajarse un poco, y respetar a los demás, porque para exigir algo hay que dar; y si ellos no respetan seguramente no serán respetados. Si ellos no valoran a las personas como son, no por lo que tienen ni por lo que ellos creen adecuado, no serán valorados como desean. 
A todos esos que se pasan la vida hablando mal de todo el mundo, que no escuchan nunca pero dicen no ser escuchados, que dicen una cosa pero hacen otra; que delante de unos piensan de una manera y aconsejan, pero que cuando les toca pasar por una situación parecida hacen lo contrario. A esos que no soportan que se les diga que están mal, a esos que se agarran su bronca, su tristeza y frustración con los que los rodean... a todos esos les digo que van mal por el camino de la vida. Que no deben ser más que unos pobres desdichados... que no saben tanto como creían saber... que los años no determinan la experiencia que uno puede llegar realmente a tener, sino que van de la mano con la mentalidad de la persona... que no van a llegar muy lejos si no cambian esa manera de ser... 
A todas esas personas que son falsas, que tienen una máscara que usan delante de algunos según su conveniencia, a todos esos que usan a las personas; o a esos que viven una especie de doble vida en la que son de una forma con determinada gente, fingen ser buenos y un ejemplo, cuando en realidad dan lástima porque debido a su carácter de mierda han llevado una vida miserable.  
Para terminar quiero decirles que no me creo perfecta y estoy muy lejos de llegar a serlo, pero que sin embargo, trato de ser una mejor persona y para eso me gusta aprender de los demás. Y saben qué? De todas esas personas ingratas algo he aprendido: que como no soporto la actitud que tienen, me sirve para evitar ser como ellos. 

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